Recuerdo haber identificado en los elementos que influyeron en mi infancia lo que yo llamé, posteriormente en mi vida y con más conocimientos al respecto de la naturaleza humana, la filosofía Disney. ¿En qué consistía esta filosofía? Muy sencillo: no importa la historia, encontraremos personajes buenos y malos y, sistemáticamente, los buenos siempre ganan.
Pero en la vida real la cosa no es ni cercanamente parecida a la de las películas. No sé tú, pero yo tengo la impresión de que el malo es el que gana, casi siempre, en la vida real. Este artículo explora una posible explicación a este enigma a través del análisis de más de 3000 cuestionarios de Coeficiente Emocional (CE) aplicados a diferentes niveles jerárquicos. Los resultados, sorprendentes, sugieren que el éxito profesional podría ser inversamente proporcional a la Inteligencia Emocional, encontrando que los ‘malos’ (con baja empatía y autorregulación) están arriba y los ‘buenos’ (con mayor IE) están abajo.»